La estructura original del Mas Ferrer responde a la planta basilical en cruz y escalera central, propia de la arquitectura rural catalana del siglo XVIII.
Posteriores intervenciones la transforman en torre residencial, re dibujando la fachada principal y añadiendo la torre principal y las galerías perimetrales.
Se mantiene la estructura basilical de crujías que definen la fase más antigua de la edificación y que corresponde a un esquema funcional en cruz, a la vez que se dota de los elementos técnicos y de sostenibilidad exigibles.
La edificación principal es objeto de una restauración cuidadosa en la línea de mantener su carácter inicial, recuperando los elementos que modulan la relación entre el espacio y el ritmo estructural, la reparación de las fachadas, cornisas y vacíos tapiados, para recuperar la calidad arquitectónica que posee el edificio, introduciendo los elementos funcionales precisos para adaptarlo en los usos propuestos y que no desvirtúen el carácter del edificio.